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Impronta y Socialización: las claves TANARAQ
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Impronta y Socialización: las claves TANARAQ

En TANARAQ amamos a nuestros Alaskan Malamute.

Nuestro principal objetivo es que nuestra manada sea feliz y equilibrada; incluimos, por supuesto, los cachorros de las camadas que van viendo la luz en nuestras instalaciones. Nos aseguramos de que los cachorros no sólo reciban las vacunaciones veterinarias y los tratamientos de desparasitado adecuados, además garantizamos que los procesos de impronta y socialización se realizan correctamente junto a la madre y resto de la familia: abuelas, tías, primas y los humanos que por allí estamos… no sólo no cuesta ningún esfuerzo, es un auténtico placer participar en estas etapas tan importantes para el desarrollo de los cachorros.

Impronta:

La impronta es un proceso biológico de aprendizaje, por el cual las crías se identifican con los adultos de su especie y aprenden de ellos, mediante observación e imitación, los distintos métodos de supervivencia, búsqueda de alimento y refugio, así como modelos de defensa, ataque, convivencia, apareamiento….

Es la primera y más duradera forma de aprendizaje. Hace que el animal se identifique como miembro de una especie.

Socialización:

Beaver define la socialización como un proceso de aprendizaje especial durante el cual un individuo aprende a aceptar la proximidad estrecha de varias especies o miembros de la propia especie en su propio grupo.

Las primeras etapas vitales en un perro son:

  1. Periodo neonatal (0-2 semanas)
  2. Periodo de transición/Impronta (2-3 semanas)
  3. Periodo de socialización (3-10/14 semanas)

El proceso de IMPRONTA se caracteriza, entre otras cosas, por ser relativamente irreversible y producirse sólo durante un período sensible determinado. En los caninos ocurre durante el período de transición, a partir de la apertura de los ojos. Es en esta etapa cuando los cachorros comienzan a guiarse por estímulos visuales, y gracias al proceso de impronta, fijan la imagen de determinada figura adulta y la toman como objeto referencial al que siguen a todas partes. Durante esta etapa, la cría asume un rol activo en el reconocimiento de su madre, de sus hermanos y del nido, y desarrolla conductas de apego (principalmente de acercamiento), con el objetivo de mantener la proximidad con su madre.

 

Si bien la impronta primaria que reciben los perros, como mamíferos que son, es la de su madre no menos importante son los periodos de SOCIALIZACIÓN que siguen a la misma. Las experiencias que se tienen durante el periodo sensible de socialización tienen efectos permanentes en el desarrollo del comportamiento canino. Se cree que durante este tiempo se desarrollan los apegos sociales a las personas. Este periodo en el perro dura desde aproximadamente las 3 semanas de edad hasta las 10 ó 14 semanas, siendo el período de tiempo comprendido entre el inicio de la madurez sensorial y de la madurez de las estructuras del sistema nervioso que controlan la respuesta de miedo frente a situaciones nuevas. Durante esta etapa el interés del cachorro por otros seres vivos alcanza su máximo nivel, existe un aumento muy marcado en la conducta exploratoria y en las interacciones sociales con los otros cachorros. La conducta de juego aumenta muy marcadamente en frecuencia e intensidad, permitiendo que el cachorro aprenda a controlar la intensidad del mordisco en sus interacciones con otros perros y, por extensión, con las personas.


El período de socialización es muy importante para que el perro aprenda a mostrar una conducta social adecuada hacia sus congéneres, hacia las personas y hacia otras especies con las cuales toma contacto durante esta etapa.

En TANARAQ, los miembros humanos de la manada participamos activamente en las etapas de impronta y socialización, no lo podemos evitar, ni queremos evitarlo. Desde el primer minuto de vida su familia está compuesta por su madre y nosotros, antes incluso de las presentaciones con el resto de miembros caninos. Mimamos a los más asustadizos para darles la seguridad que van a necesitar a lo largo de su vida, calmamos a los más impetuosos para que aprendan los límites en el juego y en las muestras de cariño, disfrutamos con todos.

El resultado: cachorros felices, equilibrados, acostumbrados a los cariños humanos y deseosos de continuar con esta estabilidad el resto de su vida en sus nuevas familias.

 

El trato recibido en TANARAQ lo llevarán allá donde vayan y siempre que vengan a visitarnos, sabrán que lo hacen a su casa; así lo hemos constatado con hijos de Nena y de Txusta, los dueños nos dicen que saben perfectamente dónde están cuando se acercan a nuestras instalaciones, y lo primero que hacen es ir a saludar a su madre y visitar su canil de nacimiento. Un orgullo.

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